domingo, 1 de febrero de 2015

Mitos erróneos de la lactancia materna


Ya os he hablado de mi experiencia con la lactancia materna, y de las dificultades que he ido sufriendo a lo largo de estos meses. Pero todavía no había hablado de muchos de los mitos que he leído o escuchado sobre la lactancia materna y que pueden llevar a error. Aquí repasamos unos cuantos, ¿se os ocurre alguno mas?


PECHOS MUY PEQUEÑOS. ¿PUEDE ESTE HECHO DIFICULTAR LA LACTANCIA?Totalmente falso. La producción adecuada de leche depende de dos factores principales: la prolactina originada en la hipófisis anterior que estimula la producción de leche y la oxitocina, procedente de la hipófisis posterior, que permite que la leche producida y almacenada pueda salir. En este proceso no influye en absoluto el tamaño de las mamas, el cual es debido fundamentalmente al tejido graso.

¿INFLUYE LA CONFIGURACIÓN DEL PEZÓN PLANO O INVERTIDO?
Se sabe que, si bien la inversión verdadera del pezón es una situación bastante rara, la pseudoinversión es relativamente frecuente y puede tratarse con masajes diarios de la región areolar, con los cuales se logra una adecuada profusión, incluso de los que parecen más planos o aparentemente umbilicados.
El pezón desempeña un papel poco activo en la salida de la leche. El éxito de la mamada se relaciona preferentemente con la posición más que con la forma del pezón. Además, ésta experimenta cambios durante el parto y el puerperio. Si hubiera en un principio alguna dificultad, puede iniciarse con un sacaleches y posteriormente realizar nuevos intentos cuando se haya producido la leche y los pechos se hayan ablandado.
¿PUEDE LA LACTANCIA MATERNA TENER INFLUENCIA SOBRE LA ESTÉTICA DE LOS PECHOS?
En absoluto va a deformar los pechos. El tamaño y la turgencia de los mismos está más relacionado con el número de embarazos y edad de la mujer que con el hecho de lactar.
También está demostrado que la lactancia no va a competir con el ajuste sexual de la pareja, sino que se observa un retorno más rápido del deseo sexual y mayor tensión erótica que en la pregravidez.
EN EL CASO DE FIEBRE MATERNA, ¿HAY QUE RETIRAR EL PECHO?
En los casos de procesos catarrales con fiebre o diarrea, la leche sigue siendo buena y se debe seguir lactando. En caso de dudas consulte al ginecólogo y/o pediatra.
Prácticamente ninguna enfermedad infecciosa de la madre es motivo para suprimir la lactancia, a menos que por su gravedad se agote la leche. Por otra parte, aunque la mayoría de las drogas administradas a la madre son detectadas en la leche, su concentración en ésta es muy baja y puede despreciarse. Se recomienda que la madre lacte al niño inmediatamente antes de tomar el medicamento.
"CREO QUE NO PODRÉ LACTAR, PORQUE EN EL ANTERIOR NIÑO SE ME SECÓ LA LECHE"
El hecho de que una madre no haya tenido éxito en lactancias anteriores, no indica que vaya a tener un nuevo fracaso en la lactancia de un nuevo recién nacido. La inmensa mayoría de los destetes precoces se originan por malas técnicas de postura y diversos errores fáciles de detectar en un simple interrogatorio. El médico que realiza la consulta prenatal debe examinar los pechos de la gestante con el fin de descubrir alguna anomalía que, aunque no frecuente, atendida a tiempo puede evitar un fracaso injustificado de la lactancia. Se recomienda el bronceado del busto con luz solar, lo que ejercerá una acción endurecedora del pezón que evitará las grietas. No se debe abusar ni del jabón ni de las aplicaciones de alcohol, pues resecan el pezón y lo exponen al agrietamiento. También se debe evitar el uso de cremas y pomadas. El mejor tratamiento es secar los pezones al aire, permitiendo que se aireen durante 15 minutos después de cada lactancia y aplicándose su propia leche para suavizarlos. También se puede colocar un trozo de hielo envuelto en una toalla mojada y aplicarlo sobre el pezón unos cuantos segundos en los casos de dolor.
"CREO QUE EL BEBÉ SE QUEDA CON HAMBRE PORQUE LLORA MUCHO"
El llanto es el único lenguaje que tiene el lactante y es lógico pensar que no siempre lo hace por hambre. Puede suponer una protesta por la necesidad de un pañal limpio, eructar, tener frío o calor, cólicos, sueño o necesidad de arrullo y caricias, o bien sed. Intente descartar todos estos aspectos y si ninguno lo tranquiliza, puede que el niño aún tenga hambre. En este caso, trate de darle el pecho con más frecuencia con el fin de estimular una mayor secreción láctea. Mientras el niño recupere el peso del nacimiento alrededor de los 8-10 días de vida, duerma algo entre las tomas y gane 150-200 gramos de peso a la semana, será señal de que todo va bien.
¿ES NECESARIA UNA SUPERALIMENTACIÓN EN LA MADRE QUE LACTA?
La práctica de animar a comer excesivamente a las madres lactantes es errónea. Una dieta normal, equilibrada, con ingesta de líquidos, agua, zumos y leche es suficiente para llevar una lactancia con éxito. Se debe evitar el consumo de alcohol, abuso de café, chocolate y otras drogas no medicinales.
EN EL CASO DE QUE EL LACTANTE TENGA DEPOSICIONES DIARREICAS, CÓLICOS, METEORISMO O ERUPCIONES CUTÁNEAS, ¿SE DEBE SUSPENDER LA LACTANCIA MATERNA?
Es una creencia totalmente errónea. El vaciamiento gástrico es más lento con la leche artificial que con la leche materna, porque cualquier vómito o regurgitación, sea de causa orgánica o funcional, se acentúa con la supresión de la lactancia natural. Es normal que el niño alimentado al pecho haga deposiciones frecuentes y semilíquidas, sin que por ello afecte al estado general del bebé ni a su ganancia de peso. El cólico del lactante, cuando se produce por mecanismo alérgico, se acentúa con la lactancia artificial, y las erupciones cutáneas sean de causa alérgica o infecciosa, no mejoran absolutamente nada, incluso se agravan con el cambio de lactancia.

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